8 de julio de 2014

El universo


 William Blake solía decir: 
"Podemos ver el infinito en un grano de arena, y la eternidad en una flor". 
En realidad, basta un simple momento de armonía interior para que tal cosa suceda. El gran problema radica en esto: casi nunca nos permitimos alcanzar ese estado, el momento presente en toda su gloria.
En ocasiones, se nos presenta de manera completamente casual. Vas caminando por la calle, te sientas en un determinado lugar y, de repente, el universo entero está allí. Lo primero que surge son unas inmensas ganas de llorar - no de tristeza, ni de alegría, sino de emoción -. Sabes que estás comprendiendo algo, aunque no consigues explicártelo ni a ti mismo.

En la tradición mágica, a este tipo de percepción se la conoce como "zambullirse en el Aleph". El ser humano tiene una enorme dificultad en concentrarse en el ahora, está siempre pensando en lo que hizo, en cómo podría haberlo hecho mejor, en cuáles son las consecuencias de sus actos, el porqué no actuó como tenía que haber actuado. O sino, le preocupa el futuro, lo que va a hacer al día siguiente, las medidas que deben adoptarse, el tipo de peligro que lo espera en la esquina, la manera de evitar lo que no desea o de conseguir lo que siempre has soñado.

¿Hay algo que esté realmente equivocado?. Si lo hay, se llama rutina. A tí te parece que existes por el hecho de ser infeliz, así como otras personas existen en función de sus problemas, y viven hablando compulsivamente sobre ellos: problemas con sus hijos, sus maridos, la escuela, el trabajo, los amigos...
No se detienen a pensar: yo estoy aquí. Soy el resultado de todo lo que sucedió y sucederá, pero estoy aquí. Si hice algo mal, puedo corregirlo o al menos pedir perdón. Y si hubo algo de bueno en mis acciones, eso me va a permitir sentirme más feliz y más conectado con el momento presente.

Concéntrate en lo que haces, y verás que confiar en la vida no te hace ningún mal, sino muy al contrario, te permitirá vivirlo todo con mayor intensidad. Lo que perturba tu verdadero encuentro con la vida proviene de lo que llamamos "pasado", y espera una decisión en lo que conocemos como "futuro".
Eso entorpece y contamina el entendimiento, dificultando la comprensión del presente. Vivir basándonos apenas en la experiencia supone repetir soluciones viejas a problemas nuevos.

El fundador del arte marcial conocido como Aikido, Morihei Ueshiba, decía:

"La búsqueda de la paz es una manera de rezar, que termina generando luz y calor. Olvídate de tí mismo, entiende que en la luz está la sabiduría, y en el calor reside la compasión. Al caminar por este planeta, procura percibir la verdadera forma de los cielo y de la tierra, eso será posible si no dejas que el miendo te paralice, y decides que todos tus gestos y actitudes se correspondan con lo que piensas".

Si confías en la vida, la vida confiará en tí.


Maryflor