17 de septiembre de 2014

El buen momento


¿Hubo algún día en el que fui completamente feliz?
Donde podía dormir tranquila por las noches.
Donde todo eran sonrisas y besos, y donde jamás sentí esa opresión en el pecho, tan cotidiana ahora?
Si, debió ser hace mucho tiempo.
Ahora ya no, todo lo sencillo lo haces complicado, doloroso y pesado. ¿Por qué es tan difícil estar contigo?, ¿alguna vez fue fácil amarte?, ¿lo complicado es señal de equivocación?.

Por eso ha sido muy sencillo apoyarme en él. Es perfecto, me agrada escucharle hablar, ver como se comporta con la gente, el interés que pone cuando le cuento algo sobre mí, me escucha y me entiende. !Es tan importante!, por un momento consigue aliviar el peso que llevo dentro. Hemos pasado mucho tiempo juntos, pero pocos días en realidad, aunque sí los suficientes para tejer una pequeña historia en mi mente, quizás fantasiosa, pero no del todo irreal, o por lo menos, eso quiero creer. Es un juego peligroso, y sé que a la larga sufriré, pero es tan fácil dejarme llevar.

Es díficil aceptar que no es nuestro tiempo, que no serás para mi, entonces ¿para qué haberte conocido?. No hacía falta, ya sé lo que tengo, ¿por qué ponerme cara a cara con las carencias que sufro?, ¿simplemente para comprobar que lo que yo creía que existía, verdaderamente existe y que nunca lo tendré?.
!Qué cruel!

Hoy volvimos a vernos, no quería esperar nada, mejor la sorpresa que el desencanto, nos hemos dado dos besos como personas que se saludan por cortesía, y enseguida hemos iniciado conversación. Ha seguido todo igual, exactamente como lo recordaba, como si el tiempo transcurrido no nos hubiera hecho mella, eres el mismo. De alguna manera, he dejado caer que me he acordado de tí. Pero tú, ¿alguna vez has pensado en nosotros...?

¿En nosotros he dicho?

!Pero si nunca hemos sido nosotros!


Maryflor



 



Aquel momento que flota
nos toca con su misterio.
Tendremos siempre el presente
roto por aquel momento.
Toca la vida sus palmas
y tañe sin instrumentos.
Acaso encienda su música
sólo para que olvidemos.
Pero hay cosas que no mueren
y otras que nunca vivieron.
Y las hay que llenan todo
nuestro universo.
y no es posible librarse
de su recuerdo.


José Hierro