9 de abril de 2015

Vivo


Hay días en los que deseo quedarme en mi casa sin hacer nada. Sin hacer nada de importancia, nada que me cueste esfuerzo, nada que tenga que fingir ante los demás una actitud que no tengo en ese momento.
Quiero descansar, dejarme llevar, no luchar, mirar la vida como pasa desde la ventana, tener a mi lado una persona que me sostenga, sí, que me lleve de la mano y me haga volver a sentir que nada malo puede ocurrir.

En mi vida perdoné  errores imperdonables, he intentado sustituir a personas insustituibles, y olvidar momentos inolvidables.

Hice cosas por impulso, me decepcionaron, también decepcioné.

Abracé para proteger, cuando era yo la que necesitaba protección, me reí cuando no tenía ganas.

Amé pero fui rechazada, me amaron pero rechacé; conocí la felicidad auténtica aunque sólo fuera por un instante. Conocí el amor de los diecisiete años, creí olvidar, pero siguió en la sombra.

He llorado escuchando música, oliendo un perfume, llamé sólo para escuchar su voz, pensé que moría... pero quién sabe, he muerto tantas veces.

Tuve pánico de perder a alguien especial, lo perdí, sobreviví y todavía sigo viva.

Sí, a veces quiero mirar la vida desde mi ventana, pero sigo no pasando por la vida, seguiré perdiendo con clase y luchando con osadía; sola o acompañada.

Maryflor 






Pintura de Jack Vettriano