25 de junio de 2015

Noche de Lluvia



Llueve..., espera, no te duermas,
quédate atento a lo que dice el viento
yo a lo que dice el agua que golpea
con sus dedos menudos en los vidrios.

Todo mi corazón se vuelve oídos
para escuchar a la hechizada hermana,
que ha dormido en el cielo,
que ha visto el sol de cerca,
y baja ahora, elástica y alegre,
de la mano del viento,
igual que una viajera
que torna de un país de maravilla.

¡Cómo estará de alegre el trigo ondeante!
¡Con qué avidez se esponjará la hierba!
¡Cuántos diamantes colgarán ahora
del ramaje profundo de los pinos!

Espera, no te duermas. Escuchemos
el ritmo de la lluvia.
apoya entre mis senos
tu frente taciturna.
Yo sentiré el latir de tus dos sienes,
palpitantes y tibias,
tal cual si fueran dos martillos vivos
que golpearan mi carne.

Espera, no te duermas. Esta noche
somos los dos un mundo,
aislado por el viento y por la lluvia
entre las cuencas tibias de una alcoba.

Espera, no te duermas. Esta noche
somos acaso la raíz suprema
de donde debe germinar mañana
el tronco bello de una raza nueva. 


Juana de Ibarbourou







Pintura de Giacomo Grosso




Mi deseo para los dos