12 de abril de 2015

La vita nuova


En 1274 a los nueve años, Dante había encontrado por primera vez a Beatriz, a los dieciocho tuvo lugar el segundo encuentro. Según la costumbre de la época, con once años, el joven poeta, vio concertado su matrimonio con Gemma Donati, con quien se casó y de la que tuvo cuatro hijos.

Poco se sabe de la vida familiar y conyugal de Dante, sin embargo, él se ocupó de consignar para la posteridad los datos de su verdadera vida amorosa ligada a Beatriz.

Se cree que Beatriz Portinari murió de parto en 1290, así pues, tanto el casamiento de Dante como la publicación de La Vita Nuova son posteriores al hecho.

La Vida nueva es una obra de originalísima forma, que consiste en treinta y un poemas. Cuando murió Beatriz, Dante se consoló con una visión en la que la amada aparecía como parte de la corte celestial, y el poeta se propuso volver a hablar de ella sólo para decir aquello que nunca fue escrito de una mujer. Quince años más tarde, en la Divina Comedia, se revelaría el alcance poético de esta promesa.





Pintura de Cristobal Rojas



A TODA ALMA PRISIONERA Y GENTIL CORAZÓN
a cuya presencia venga el decir presente, 
por que me escriban su parecer,
salud en su Señor, es decir Amor.
Ya eran casi terciadas las horas,
del tiempo en que toda estrella está luciente, 
cuyo aspecto recordar me causa horror.
Alegre me parecía Amor, teniendo
mi corazón en la mano, y en sus brazos una
dama, envuelta en un lienzo, dormida,
después la despertaba, y de este corazón ardiendo
ella espantada humildemente comía,
y después irse lo vi llorando.


TAN GENTIL Y TAN HONESTA LUCE
mi dama cuando a alguién saluda,
que toda lengua temblando quédase muda,
y no se atreven los ojos a mirarla.
Ella se va, sientiéndose alabada,
benignamente de humildad vestida,
pareciera ser cosa venida
del cielo a la tierra a mostrar milagro.
Muéstrese tan agradable a quien la mira,
que por los ojos da al corazón una dulzura,
que no se puede comprender quien no la prueba.
Y parece que de sus labios surgiera
un espíritu suave de amor pleno
que al alma va diciendo: !Suspira!


VE CLARAMENTE TODA SALUD
quien a mi dama entre las damas mira,
las que con ella van se ven forzadas
de una bella gracia a Dios rendir merced.
Y su belleza es de tanta virtud,
que a las demás ninguna envidia alcanza,
y así con ella las hace andar vestidas
de gentiliza, de amor y de fé.
Verla vuelve a toda cosa humilde,
y no solo ella se hace ver agradable
sino que cada una por ella recibe honor.
Y hay en sus actos tanta gentiliza
que nadie puede recordarla en su memoria
que no suspire de dulzura y de amor.


TAN LARGAMENTE AMOR ME HA POSEIDO,
y acostumbrado a su señoría,
que así como antes para mi fuera dolor,
así me es ahora suave en el corazón.
Por eso cuando el valor tanto me roba
que los espíritus huir parecen fuera,
siente entonces la frágil alma mía
tanta dulzura, que mi rostro palidece,
y entonces gana Amor en mi tanto poder,
que a mis espíritus hace rodar hablando
y salen fuera llamando a mi dama,
a que me de más salud.
Dondequiera ella me ve, esto me ocurre,
y es cosa tan humilde, de no creer.


 LOS OJOS DOLIENTES POR LA TRISTEZA DEL CORAZON
 han sufrido la pena del llanto, 
tanto, que en adelante serán los vencidos.
Ahora bien, si desahogar quiero el dolor,
que poco a poco a la muerte me lleva, 
conviene que hable en lamentos.
Y como recuerdo de lo que hablaba yo
de mi dama, cuando vivía,
damas gentiles, buenamente con vosotras,
no quiero hablar a ninguna otra,
sino a corazón gentil que en dama sea;
y de ella diré llorando, pues
al cielo súbitamente se ha ido
y ha dejado a Amor doliente conmigo.


ASÍ PUES BEATRIZ ESTÁ EN EL ALTO CIELO.
en el reino donde los ángeles tienen paz,
y está con ellos, y a vosotras, damas, ha dejado:
no nos la llevó la cualidad del hielo
ni del calor, como con otras hace,
mas sólo fue su gran benignidad;
porque, resplandeciente de humildad
cruzó los cielos con tanta virtud
que maravilló al eterno Sire,
tanto que un dulce deseo
lo llevó a llamar tanta salud,
y hacerla a subir a él desde aquí abajo,
porque veía que esta vida tediosa
no era digna de tal cosa.

PARTIÓSE DE SU BELLA PERSONA
llena de gracia la gentil alma,
para gloriar en lugar digno.
Quien no la llora, cuando piensa en ella,
corazón tiene de piedra tan malvado y vil
que en él no puede entrar espíritu benigno.
No hay en corazón villano tan alto ingenio
que pueda imaginar bastante de ella,
ni tampoco en él surge el doloroso llanto:
mas le vienen la tristeza y el querer
suspirar y morir de llanto,
y de todo consuelo al alma privar
a quien ve en su pensamiento algunas veces
cómo ella era, y cómo fuele sustraída.


 FUERTE ANGUSTIA OBRAN EN MI LOS SUSPIROS
cuando el pensamiento en la mente grave
me trae a aquella que el corazón me ha partido,
y muchas veces pensando en la muerte
me viene un deseo tan suave,
que el color del rostro me transmuta.
Y cuando la imaginación en mi tanto se asienta,
me acosan tantas penas de todas partes
que me estremezco del dolor que siento;
y de tal manera transformado quedo
que me aparto de la gente avergonzado.
Después llorando, sólo en mi lamento
llamo a Beatriz y digo: "¿Es que estás muerta?"
y mientras la llamo, hallo consuelo.


LLORAR DOLOR Y SUSPIRAR ANGUSTIA
me oprime el corazón donde me encuentre solo,
tanto que sería un martirio para quien me oyera; 
y cómo ha sido mi vida, luego
que mi dama fuera al siglo nuevo,
no habría lengua que decirlo supiera:
y con todo, damas mías, aunque quisiera,
no sabría deciros bien cuál me encuentro
 tanto me trabaja la acerba vida:
tan envilecida vida
que todos parecen decirme: "Yo te abandono",
viendo mis labios muertos.
Pero cuál yo sea mi dama bien lo sabe,
y aun de ella merced espero.


 PIADOSA CANCIÓN MÍA, VETE AHORA LLORANDO;
y encuentra a las damas y doncellas
a las que tus hermanas
acostumbraban llevar alegría,
y tú, que hija eres de la tristeza,
vete descondolada a estar con ellas.


Vide Cor Meum, "Mira mi corazón", aria breve basada en el capítulo III de la Vita Nuova.