23 de abril de 2015

Vacío


Todo aquel que ha experimentado por un instante en su vida le sensación de vacío interior, va a entender mis palabras; vértigo, falta de aire, ansiedad, miedo, es fácil describirlo. Pero éstas no alcanzan para hacernos una idea de lo que se trata. Puede durar un rato, un mes, un año, pero en cualquier período de tiempo se siente lo mismo, pena en el alma y sensación de pérdida del sentido de vivir, se experimenta sobre todo cuando estamos pasando por un cambio profundo, en el momento en que sabemos que nuestra existencia se está transformando para siempre y sabes que nunca volverá a ser como antes.

El sentido de la vida es lo que cada uno de nosotros busca, pero a veces perdemos la lucidez del objetivo que nos motiva, entonces encendemos el piloto automático y cumplimos con nuestras obligaciones, trabajo, cuidado de los niños y mayores, obligaciones... y lo hacemos como si no fuéramos nuestros propios conductores. Desde la resignación de hacer siempre "lo correcto" o desde la rebeldía de la eterna adolescencia, el resultado siempre es el mismo, seres buscando cómo tapar.

Milan Kundera, se preguntaba si el vértigo es el miedo a la caída, y se respondía que el vértigo es el lanzarse, para enfrentarse al vacío, es necesario parar de correr, detenerse, asomarse al abismo, experimentar el deseo de dejarse llevar, es una sensación desagradable, pero una vez consigues tocar fondo no queda otra que empezar a subir de nuevo, y en esa escalada es cuando vamos recuperando nuestro sentido personal.

Siempre he pensado que el trayecto de una vida es, intentar llegar a un destino que nos haga sentir que nuestra vida ha tenido un significado, ¿pero cuál?. Esa ansiedad por la continua búsqueda de "algo" que queremos alcanzar, no nos lleva mas que a una sensación de fracaso y frustración, haciendo que perdamos el verdadero significado de nuestra existencia como ser humano y nos instala en un vacío existencial.

Hay personas que no quieren reconocer que existe un vacío en su interior, sin embargo actúan de forma que no lo harían si existiera una plenitud en ellos. Hay quien se refugia en su trabajo, otros utilizar la religión. muchos manifiestan unas reglas predeterminadas en que dirigir sus vidas, lo que pueden y no pueden hacer. Podemos encontrar soluciones que durante un tiempo pueden funcionar, pero esto no es natural, no nos proporciona el significado real que buscamos y nos damos cuenta demasiado tarde que toda una vida persiguiendo "algo" que al final no nos deja mas que un sentimiento de oquedad.

La experiencia del vacío la vivimos como algo doloroso, pretendemos imponer el sentido al vacío, vacío que tratamos de destruir, lo consideramos una angustia que debe ser eliminada de nuestra vida; pero, tal vez si la aceptáramos naturalmente, terminaría por esfumarse. Nuestra angustia nace del ego de ver que nuestros deseos fracasan, tal vez deberíamos verla como una posibilidad de crecer, pero nos produce mal estar y queremos derrotarla. 

Si enfocáramos nuestra razón de ser en la vida con un sentido menos práctico, no sólo queriendo resultados y beneficios, podríamos aceptar la experiencia del vacío admitiéndola con sencillez.

En definitiva, uno debe estar vacío para poder llenarse.


Maryflor






Ilustración de John Bauer